Ruta verde
En la extensa Comarca de
Olivenza nos encontramos con uno de los territorios extremeños en que el
Medio Ambiente se encuentra en mejor estado de conservación. Dehesas, bosque
mediterráneo, llanos cerealistas y humedales, durante siglos aprovechados de
manera sostenible, forman una gran reserva de lo natural en Extremadura. Esta
comarca tiene como característica más peculiar la "raya", que
imprime a estas tierras un marcado carácter fronterizo, separada de Portugal
por la barrera natural del río Guadiana.
La ruta que proponemos nos lleva por todos los municipios de la comarca y nos indica los principales valores naturales que pueden encontrarse en ella. Para aquéllos que disfruten con la caminata o la bicicleta, ya se han creado y señalizado algunas rutas locales, como la de la Sierra de Alor, el camino de Higuera de Vargas a Villanueva y otras muchas, que aparecen en el folleto turístico "Guía de Rutas: Enclaves de la Comarca de Olivenza", que se puede solicitar en la Oficina de Turismo de Olivenza.
La naturaleza de la comarca
se puede recorrer en cualquier época del año, disfrutando del verdor de sus
campos en otoño e invierno, o de sus múltiples colores en primavera. Se
aconseja evitar el verano, cuando el calor resulta excesivo. En nuestra
comarca se encuentran excelentes enclaves para la caza y la pesca, la práctica
de deportes en la naturaleza o, simplemente, la contemplación y el caminar
por el campo.
Iniciamos esta ruta en Nogales, la localidad más distante de la frontera, donde puede visitarse el embalse del mismo nombre, un enclave estratégico para el medio ambiente y el desarrollo de varios municipios a los que abastece de agua. El entorno tiene un elevado valor paisajístico, con las sierras de María Andrés y Monsalud. Desde esta última, con casi 800 metros de altitud y una ubicación privilegiada, se obtiene una amplia vista de la comarca que recorreremos próximamente.
En dirección oeste, cerca de
Torre de Miguel Sesmero, destaca la
Laguna Grande o Charca de Caballo, un pequeño lago con más de 200 años de
historia que ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días a pesar de las
numerosas leyes y ordenanzas municipales que fomentaban la erradicación de
zonas húmedas. Su riqueza ornitológica y ecológica excepcional está
reconocida por la Sociedad Española de Ornitología, que la ha incluido en
una de las áreas importantes para aves en España. Además existen propuestas
de la Junta de Extremadura para la Red Europea Natura 2000.
Muy cerca, en término de Almendral, el viajero tiene la posibilidad de caminar o recorrer en bicicleta los caminos de herradura y vías pecuarias conociendo los interesantes paisajes de su medio rural, salpicados de cortijos, molinos, norias, puentes...
Hacia el sur, dirección Barcarrota, observamos cómo los campos de labor ceden paso a encinares y alcornocales cada vez más tupidos. En la Sierra de Santa María nace el río Alcarrache, que cruza la comarca por su parte meridional hasta adentrarse en Portugal, donde acaba desembocando en el Guadiana. Desde su nacimiento hacia su desembocadura el río se hace cada vez más encajonado y agreste, con una densa maraña de tamujos, adelfas y matorral mediterráneo. Gran parte del recorrido del Alcarrache en la comarca de Olivenza acaba de ser declarado Corredor Ecológico y de la Biodiversidad, gracias al grado de conservación de su flora y fauna, con especies tan únicas como el jarabugo, pez endémico de la cuenca del Guadiana en vías de desaparición. En el tramo alto se ha construido el embalse del Ahijón, un bello enclave acuático en medio de la dehesa. Junto a el se encuentra el Albergue Municipal y el Centro de Interpretación de la Agua-Aire, donde se explican a través de medios audiovisuales los ciclos meteorológicos y el rico patrimonio medioambiental de la zona. Se puede visitar este centro tras cita previa en el ayuntamiento.
La carretera que nos lleva a Higuera
de Vargas transcurre gran parte paralela al río Alcarrache, que en este término
cuenta con abundantes molinos de agua, ya abandonados. La parte sur de este
municipio forma parte de la Zona de Especial Protección para las Aves
"Sierra de Jerez", con bellas dehesas y parajes vírgenes donde
abundan las jaras, jaguarzos, escobas amarillas y una abundante fauna entre la
que se encuentra el alcaudón, milano, gineta, etc.
Táliga se encuentra en una zoha de dehesa, junto a una vaguada que forman la denominada rivera de Táliga o Alconchel, que nace muy cerca de esta localidad, y el arroyo de Villavieja, rodeada de serretas cubiertas de bosque mediterráneo. Entre las estampas naturales más bellas de la comarca se encuentran los toros bravos de famosas ganaderías, especialmente abundantes en las dehesas que se extienden a lo largo de la carretera entre esta localidad y la aldea de Santo Domingo.
En el extenso Término Municipal de Alconchel, el viajante podrá encontrar enclaves naturales tan bellos como el Molino de Curro, en la rivera de Alconchel, o el entorno de Moncarche, junto a la rivera de Friegamuñoz, donde existen las ruinas de un convento enclavado en uno de los parajes más privilegiados de la comarca. Como en el resto de dehesas de la comarca, es fácil observar las piaras de cerdo ibérico alimentándose de sus bellotas o las vacas de la raza retinta pastando en los prados.
Llegamos a Villanueva del Fresno, el municipio más meridional de la comarca. Sus tierras, densamente pobladas de dehesas, limitan ya con Portugal. En Villanueva del Fresno se unen dos espacios naturales protegidos: por un lado el Corredor Ecológico y de la Biodiversidad del Río Alcarrache, que junto con la rivera de Godolid transcurren por quebrados paisajes cubiertos de encinas y bosque mediterráneo; por otro la ZEPA "Sierras de Jerez", de la que forma parte casi todo el término. Los apasionados a la ornitología encuentran a lo largo de la carretera que une con Cheles una de las más importantes zonas de invernada de las grullas, que llegan en otoño desde el norte de Europa, visibles desde el observatorio situado en "Las Casas de Arenosa". Otros enclaves interesantes pueden encontrarse en el embalse de Cuncos y el entorno del río Guadiana, con puntos de observación destacados en la Casa de Rabito y Casa de San Amador.

Ascenciendo por la raya fronteriza llegamos a Cheles, la localidad más cercana al río Guadiana. Todo el tramo internacional de este río ha sido un verdadero santuario para las dehesas, el matorral mediterráneo y vegetación rivereña: chopos, sauces, fresnos, juncos espadañas, nenúfares... Aquí aún se conservan ejemplares de águila perdicera, cigüeña negra y nutria común, que conviven con una variadísima ictiofauna: barbo, anguila, colmilleja, fraile, boga y otras especies que han sido objeto de la pesca con redes y las características barcas de madera del Guadiana, una tradición arraigada en esta zona durante siglos. La reciente construcción del embalse de Alqueva está progresivamente transformando este tramo del río en una gran lámina de agua que cambiará su aspecto y permitirá el desarrollo de actividades acuáticas, observación de aves acuáticas y otras actividades turísticas ligadas al medio natural.
En el municipio de Olivenza el río Guadiana cuenta con interesantes enclaves para disfrutar de la naturaleza o practicar la pesca, destacando por su belleza el tramo donde se ubican las ruinas de Puente Ajuda. Cerca de la localidad se encuentra la Sierra de Alor, formación caliza cubierta de centenarios olivares y denso matorral mediterráneo donde se conserva una variada flora entre la que destacan sus plantas aromáticas, orquídeas, rosas de Alejandría... Junto a su vértice geodésico se obtiene una impresionante vista panorámica de la comarca y parte de Portugal, con el blanco de sus casas resaltando sobre el verde de sus campos.
En el final de nuestra ruta, en término de Valverde de Leganés, no podemos olvidar el embalse de Piedra Aguda,
construido en los años cincuenta en la rivera de Olivenza, que separa los dos
municipios. El contorno del embalse, idóneo para la práctica de la pesca,
está poblado de eucaliptos que embellecen y dan sombra a sus orillas. Aguas
arriba, donde la rivera comienza a convertirse en embalse, finalizaba la Cañada
Real Soriana Occidental, una de las más importantes vías pecuarias de la península,
que impulsó el Real Concejo de la Mesta en épocas medievales. Durante
siglos, numerosos rebaños recorrían esta ruta buscando los pastos frescos,
en verano hacia el norte y en invierno hacia el sur, enlazando las sierras
riojanas con tierras de nuestra comarca a través de los campos castellanos y
extremeños.
12/08/2009 12:23