Ruta de la piedra
La Ruta de la Piedra nos conduce a los castillos, fortificaciones,
puentes, atalayas, cuarteles, casas fuertes y demás construcciones de
relevancia en el ámbito civil y militar, obras de notable antigüedad que
constituyen mudos testigos de la dilatada historia de nuestra comarca. La
abundancia de este tipo de construcciones se explica en una comarca como la
nuestra, sujeta a continuas disputas territoriales: musulmanes y cristianos,
órdenes religiosas y Poder Real, dominios señoriales, españoles y
portugueses… Solo así se explica la abundancia de recintos defensivos que
se levantaron en nuestros pueblos y cuyos restos constituyen hoy día uno de
los mejores alicientes para el visitante que desee conocer nuestra tierra.
Podemos iniciar la ruta desde Valverde
de Leganés, cuyo castillo de La Gineta, en una sierra cercana, ya ha
desaparecido. A medio camino de Almendral, en una finca privada rodeada de
dehesas, se halla el castillo de Los Arcos. Construido en la segunda mitad del
siglo XV para defender el lado occidental del Condado de Feria frente a los
portugueses y defender la independencia del Concejo de Badajoz, fue mandado a
erigir probablemente por Lorenzo Suárez de Figueroa tras su donación por el
rey Enrique IV. Se trata de un recinto avanzado para su época, de estructura
cuadrangular y con cuatro torreones circulares en los ángulos, en cuyo centro
se hallaba la desaparecida Torre del Homenaje, así como unas originales
almenas de doble merlón piramidal y diversas troneras y saeteras. El
conjunto, muy innovador en su época, contaba con un sistema compuesto de
revellín y antepuerta y se hallaba rodeado por un foso inundable que se
conserva parcialmente.
Sobre Nogales domina el
hermoso castillo de los Suárez-Figueroa, erigido en lo alto de un cerro en
cuya falda se extiende la población. Iniciado en 1458 y finalizado en 1464,
se trata de una edificación de gran originalidad respecto al resto de
castillos extremeños. La obra guarda similitudes con el vecino castillo de
Los Arcos y probablemente fue concebida por el mismo arquitecto.
Originariamente formaba un complejo defensivo en el que se compaginaban los
usos residenciales y militares. De él formaban parte el castillo propiamente
dicho, el aljibe exterior y la parroquia, cuyo ábside circular posiblemente
funcionó como avanzadilla. De pequeñas dimensiones y planta cuadrada, está
flanqueada por torreones circulares con gran Torre del Homenaje en el centro.
Destacan en él la influencia de cánones renacentistas y elementos como su
portada ojival con el escudo de los Figueroa, sus almenas, troneras y
saeteras, y el arco angrelado de influencia mudéjar en su torre principal.
Dejamos Nogales para visitar Barcarrota,
la siguiente parada en nuestra ruta. Obra destacable es el castillo de las
Siete Torres, datado en los siglos XIII-XIV y edificado una vez tomada la zona
por el rey Fernando III. La fortaleza se encuentra en pleno centro de
Barcarrota y en torno a ella ha ido creciendo la localidad. Se trata de una
construcción irregular compuesta por fuertes lienzos, sobre los que se han
ido adosando casas, y siete torres, de las cuales la más importante es la del
Homenaje, con campanario añadido, elevada sobre los adarves. En tiempos
estaba rodeada de un foso y puente levadizo para salvar el desnivel de la
contraescarpa. Singularidad del castillo es la Plaza de Toros, que se construyó
aprovechando el antiguo patio de armas, siendo una de las más antiguas y
bellas de toda la región.
Dejamos atrás esta localidad y en nuestra siguiente visita arribamos a
Higuera de Vargas. En un extremo
está su castillo, con su fachada principal mirando a la recoleta plaza que
lleva su nombre. Se desconoce su época construcción, aunque algunos autores
lo sitúan en los siglos XII o XIII. Denominado con frecuencia Casa Fuerte, es
de planta cuadrangular de mampostería, con una hilada de ladrillos
decorativos y curiosas torres octogonales de sillares en las cuatro esquinas,
de las que actualmente sólo se conserva una, coronada por almenas. De la obra
originaria ya se han perdido parte de sus dependencias originales y en la
actualidad existen planes para su rehabilitación.
A escasos kilómetros, sorprende la estampa medieval de Alconchel,
con su blanco caserío al amparo de su impresionante castillo sobre el cerro
de Miraflores. Sus orígenes se remontan a época musulmana y tuvo como objeto
frenar las incursiones de los leoneses, así como consolidar los dominios de
la dinastía Aftasí frente a otros reyes árabes. En 1166 Alconchel es
reconquistado por Gerardo “sem Pavor” a favor del rey Alfonso Enriquez de
Portugal, quién procedió a su reconstrucción. Entregada poco después al
rey de León Fernando III, vuelta a recuperar por los almohades, convertido en
importante enclave templario…, el castillo fue objeto de nuevas
reconstrucciones y testigo de numerosos episodios históricos ligados a las
sucesivas reyertas y guerras fronterizas. Construido con planta irregular,
adaptándose al terreno, es de mampostería y compuesto por tres recintos
estratégicamente dispuestos. Un arco apuntado da acceso a su recinto
principal donde se encuentra el patio de armas, aljibe, mazmorras, restos de
una ermita y su torre del homenaje. Con las actuaciones de rehabilitación que
se han venido realizando durante los últimos años, se ha recuperado el
almenaje y distintas dependencias, que próximamente posibilitarán usos
culturales y turísticos.
Al abandonar Alconchel no debemos olvidar el bello puente medieval que
cruza la rivera a la que da nombre el pueblo. La ruta transcurre entre
ininterrumpidos encinares y jarales hasta llegar a nuestro próximo destino, Villanueva
del Fresno. No lejos de esta localidad, en el camino de Higuera de Vargas,
se conserva el monumental puente de La Bogaña, sobre el río Alcarrache, en
un entorno de gran belleza. Menos suerte ha tenido el castillo de la
localidad, reducido en uno de los más sangrientos asedios de la Guerra de
Restauración a los testimoniales muros de tapia que hoy pueden verse. A
varios kilómetros se encuentran los restos del castillo de Cuncos, antigua
fortaleza templaria que se asienta sobre restos que van desde la etapa islámica
al calcolítico.
Siguiendo la línea fronteriza llegamos a Cheles, localidad igualmente expuesta a los conflictos fronterizos,
cuyo castillo desapareció tras los sucesivos arrasamientos en las guerras con
Portugal. A nuestros días ha llegado el palacio o casa fuerte de los condes
de Vía Manuel, del siglo XVII, en el que destacan sus estancias nobles, el
pasadizo que conducía a los jardines y su gran torreón con pináculos,
saeteras y el escudo de la familia.
Nuestra ruta finaliza en Olivenza,
Conjunto Histórico-Artístico y cabecera de esta amplia comarca fronteriza.
Posesión lusa hasta 1801, plaza fuerte y enclave estratégico por su
posicionamiento, los sucesivos reyes portugueses se encargaron de poblarla y
defenderla con soberbias obras defensivas. De los cuatro recintos fortificados
con que contó se conservan el primero y el último, habiendo desaparecido ya
la muralla Fernandina y la Manuelina. La fortaleza medieval fue impulsada por
el monarca Don Dinis a comienzos del siglo XIV y se compone de un cuadrilátero
con catorce torres y cuatro puertas, denominadas de Alconchel, Los Ángeles,
Gracia y San Sebastián, esta última en proyecto de recuperación. Todo el
recinto estaba rodeado por un foso inundable, parte del cual se ha descubierto
recientemente. Pero sin duda lo más destacado es la Torre del Homenaje,
colosal obra culminada en época de João II, la más alta de toda la frontera
hispanoportuguesa, dotada de tres salas abovedadas, diecisiete rampas, y
matacanes y aspilleras en sus cuatro costados.
La Muralla Abaluartada, cuarto cinturón defensivo de Olivenza, se
construyó en el siglo XVII bajo modelos defensivos semejantes a los de Elvas,
Campomaior y Badajoz, y consiste en un complejo sistema de murallas, fosos,
revellines, polvorines y fortines. El extenso recinto de Olivenza cuenta con
un total de nueve baluartes y tres puertas. De él se conserva la magnífica
puerta del Calvario, elaborada con mármoles almohadillados, y la mayor parte
de sus murallas, que abrazan el casco histórico y realzan el carácter
militar de la ciudad.
Intramuros perviven numerosas muestras de su arquitectura civil,
representada por el palacio de los Duques de Cadaval, sede del Ayuntamiento,
con su bella portada manuelina, que se ha convertido en símbolo de la ciudad.
De su arquitectura militar es testigo la arquitectura pombalina del cuartel de
caballería “Dragoes de Olivença”, sede de la Universidad Popular; el cuartel
de infantería del Pozo, acondicionado como Biblioteca Municipal; el almacén
de San Carlos, habilitado para Hogar del Pensionista; el cuartel de
Intendencia y la Panadería del Rey, ubicados en el patio de armas del
castillo, cuyas amplias dependencias albergan en la actualidad el Museo
Etnográfico “González Santana”, en el que se representan los usos y
costumbres de la Olivenza antigua a través de salas temáticas que exponen el
lagar de aceite, los aperos agrícolas, la casa del labrador, la escuela, la
barbería, etc.
Como complemento estratégico defensivo del castillo y murallas, aún
continúan señoreando sobre los oteros cercanos las atalayas, torres vigías
de la frontera, de las que aún se conservan las de San Amaro, Barroco,
Arrifes y algunas otras.
Lugar idóneo para finalizar nuestra Ruta de la Piedra es el bello paraje natural donde se asienta el Puente de Ajuda, sobre el Guadiana, vía de unión entre España y Portugal antes de su destrucción durante la Guerra de Sucesión en 1709. Mandado a construir por el rey portugués Manuel I a principios del siglo XVI en mampostería y sillares graníticos, es una impresionante obra de ingeniería con 450 metros de tablero, 19 arcos, de los que seis se hallan destruidos, y sólidos estribos a cada lado de los pilares. En el centro existía un potente torreón del que aún se conservan restos, y en él destacaba su gran arco central, el más amplio de la época. Puente Ajuda, a la espera de una pronta rehabilitación para usos peatonales y turísticos, ha sido, durante muchos años, símbolo de las desavenencias entre España y Portugal, ahora superadas y representadas por el nuevo puente, que vuelve a unir a pueblos hermanos.
12/08/2009 12:23